¿Quién fue Luis Gonzaga Osollo?

Gerardo Díaz

Fue nombrado comandante general del Ejército Restaurador de las Garantías sobre otras dos figuras: Miguel Miramón y Tomás Mejía. Bajo su mando no perdieron un solo combate e incluso la captura de Benito Juárez fracasó, por muy poco, en su exitosa campaña del centro del país.

 

Desde la participación del Ejército Trigarante durante la consumación de la independencia en 1821, México quedó bajo la intromisión constante de caudillos que volvieron rutinario el llamado cuartelazo para boicotear gobiernos. De esta manera, oficiales como Antonio López de Santa Anna escalaron de un limitado puesto dentro del ejército realista, a las esferas más altas de autoridad en el país.

Para cambiar esto, el ministro de Guerra y Marina, José Joaquín de Herrera, promovió la creación del Colegio Militar el 11 de octubre de 1823. La institución formaría oficiales leales a la nación recién independizada y fomentaría la separación del ejército de la política. El objetivo se cumplió a medias, pues el Colegio sí logró formar profesionales en el uso de las armas, quienes desplazaron a oxidados generales en las décadas posteriores, pero su lealtad continuó vinculada a un sentido patriótico, de acuerdo con sus preferencias personales y no institucionales.

Uno de estos jóvenes de armas fue Luis G. Osollo, nacido el 19 de junio de 1828. Tuvo su primera condecoración apenas a los doce años, al defender como cadete la presidencia de Anastasio Bustamante en 1840. Con subsecuentes promociones de rango, participó en diversas acciones intestinas de nuestro país y en su defensa durante la invasión estadounidense de 1846-1848.

La desorganización que llevó a las fuerzas mexicanas a esta última derrota hizo que Osollo se encaminara definitivamente hacia las ideas del conservadurismo, que buscaba un régimen centralizado y eficiente. Por ello el triunfo liberal del Plan de Ayutla de 1854 lo llevó a alinearse inmediatamente en contra de esa propuesta de gobierno. El arrebato de su juventud y su habilidad en el campo de batalla lo transformaron en el paladín que el conservadurismo tanto necesitaba, ante la embestida de la Constitución de 1857 y su ruptura con los privilegios del pasado.

Fue nombrado comandante general del Ejército Restaurador de las Garantías sobre otras dos figuras: Miguel Miramón y Tomás Mejía. Bajo su mando no perdieron un solo combate e incluso la captura de Benito Juárez fracasó, por muy poco, en su exitosa campaña del centro del país.

Encaminado al triunfo, murió el 18 de junio de 1858 por complicaciones derivadas del cólera, un día antes de cumplir treinta años. Dejó en los hombros de Miramón la carga militar y política de los conservadores. Un relevo generacional que no pudo evitar los vicios del pasado.

 

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Luis Gonzaga Osollo