De cuando Santa Anna llegó a la presidencia por primera vez

16 de mayo de 1833

Gerardo Díaz

Santa Anna se presentó hasta el 15 de mayo en la capital y el 16 protestó como presidente, iniciando así un largo y complicado proceso donde muchas decisiones controvertidas le son atribuidas, pero olvidando que muchos de sus fallos fueron respaldados por algunos de los grupos ideológicos que en su momento luchaban por el poder en México.

 

Desde el término del mandato presidencial de Guadalupe Victoria en 1829, la política en el país estuvo bajo el peso de las armas. Su sucesor, Manuel Gómez Pedraza, fue acusado de fraude electoral e impedido para gobernar abandonó el país. En un corto periodo los generales Vicente Guerrero, Anastasio Bustamante y Melchor Múzquiz se turnaron la silla de Palacio Nacional al tiempo que combatían a sus detractores por la fuerza. El presidente fue quien tuvo a favor la mayor parte del ejército y no los votos.

En este sentido, el general Antonio López de Santa Anna hizo lo mismo mediante el Plan de Veracruz del 2 de enero de 1832. Con este argumentó su antipatía por el régimen centralista instaurado por Bustamante y el atropello a la Constitución. De a poco obtuvo cada vez más apoyo, al grado de tomar la ciudad de Puebla y contar con los efectivos necesarios para continuar hacia la capital del país.

Al borde de la derrota, Bustamante pactó con Santa Anna los llamados Convenios de Zavaleta del 23 de diciembre de 1832. Con ellos hicieron borrón y cuenta nueva. Pactaron el regreso de Gómez Pedraza para que terminara el periodo presidencial –que nunca lo dejaron iniciar–, pues le restaban pocos meses para terminar. Increíblemente don Manuel aceptó. Dos fueron las medidas inmediatas de Gómez Pedraza: invitar a su gabinete a Valentín Gómez Farías como secretario del Tesoro y hacer proselitismo a favor de Santa Anna ante lo inmediato de las elecciones.

Gómez Farías, con 51 años en su espalda, era reconocido por sus habilidades administrativas, situación imperante en un gobierno prácticamente en la bancarrota. Santa Anna, por otra parte, era un militar muy activo, carismático y seguido, pero desinteresado en despachar la política. Al poco tiempo unieron sus nombres como candidatos a la presidencia y vicepresidencia en unas elecciones que ganaron sin objeción.

La fórmula tuvo mucho sentido desde el 1 de abril, cuando tuvieron que tomar posesión de sus cargos. Santa Anna informó que permanecería en Veracruz y que confiaba que Gómez Farías asumiría el mando. Y así fue. De su pluma –y no de la de Santa Anna– se formularon órdenes, solicitudes de comisiones, de reformas, etcétera.

 

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Santa Anna llega a la presidencia por primera vez