• miércoles, 22 de noviembre de 2017.

¡Vamos al cine! Les recomendamos “7:19. La hora del temblor”

Por: Marco A. Villa

 

Con las magistrales actuaciones de Demián Bichir y Héctor Bonilla, este filme recrea cómo la cotidianidad de los empleados de una oficina de gobierno se trastoca de manera catártica bajo los escombros, luego del sismo del 19 de septiembre de 1985

 

 

¡Auxilio! ¡Auxilio, ¡sáquennos…! ¿Pueden moverse? ¡Ayuda, estamos acá! Gritan entre sollozos y desgarradores lamentos los empleados de una oficina de gobierno en Tlatelolco, ahora sobrevivientes al sismo de aquel jueves otoñal, del 19 de septiembre de 1985. Han pasado segundos desde el momento en que el contundente movimiento de la tierra, tan breve y a la vez eterno, los colocó al mismo tiempo ante la vida y la muerte. Para todos ellos, por irónico que parezca, son también inmensos instantes frente a la zozobra. La angustia, vértigo de la libertad, agobia sus sensaciones, que se escurren entre los pedazos de concreto destruidos y metal retorcido que ahora definen el caótico ambiente de su otrora lugar de trabajo.

 

Don Martín y el licenciado Fernando recibían, cada uno a su manera, a los trabajadores del lugar entre las siete de la mañana y diecinueve minutos después, previo al derrumbe de los siete pisos que conformaban la sede. Martín y Fernando son además dos universos distintos: el primero es un anciano sin familia y próximo a jubilarse que ha trabajado durante casi cuarenta años como velador, mientras que el segundo es un burócrata joven, ambicioso y bien posicionado en la política. Pero ahora el destino los obligará a afrontar la muerte juntos y tendrán que superar las barreras sociales que no solo los separan, sino que los enemistan en tanto que a diario las aceptan, alimentan y asumen.

 

En este filme del director capitalino Jorge Michel Grau que transcurre bajo los escombros, la lucha contra la angustia es la respuesta a la incertidumbre y la tenacidad de la mente el motor que impulsa su ánimo en medio de la fatalidad. Y es que, como escribiera alguna vez la filósofa Simone Weil (1909-1943), “al luchar contra la angustia uno nunca produce serenidad; la lucha contra la angustia solo produce nuevas formas de angustia”. Y sí: era esta sensación y su multiplicidad la permanente condición del magistral diálogo –casi teatral– entre los actores Héctor Bonilla y Demian Bichir, quienes en su lucha contrarreloj por la supervivencia han de sopesar ante el otro sus arrepentimientos.

 

Pero más allá de estar basada en estos hechos reales por muchos conocidos, entre los aciertos de la cinta está su alejamiento de la destrucción, cuya forma más visible son los desplomes y la gente que concurre en torno a ellos para hacer lo que les corresponde, para tratarla desde la mirada de los atrapados, quienes hacen un recuento –no pormenorizado, pero sí entrañable– de la reciente historia de México: corrupción de las autoridades al momento de conceder permisos para la construcción de los edificios, abuso de poder e influencias, falta de empatía ante la condición social del prójimo… ¡todo un crisol de hábitos que además se replicó en los sismos del pasado septiembre!

 

Es curioso también que Demian Bichir y Héctor Bonilla se reencuentren en un trabajo fílmico después de Rojo amanecer, basada en la matanza estudiantil de 1968, en la plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, y que ambas piezas se asomen con tal intimidad a los hechos relatados, que tanto en los personajes como en la vida real cambiaron para siempre la vida de muchos habitantes, así como la memoria colectiva. Aquella jornada de 1985, al igual que la del pasado 19 de septiembre de 2017, ocuparán un lugar ejemplar en el imaginario colectivo gracias al esfuerzo y generosidad con que ayudaron miles de ciudadanos, pero también por las fatídicas lecciones de lo que no tiene que hacerse.

 

 

La nota breve "¡Vamos al cine! Les recomendamos '7:19. La hora del temblor'" del autor Marco A. Villa se publicó íntegramente en Relatos e Historias en México número 111.